por Almudena Pérez de Tudela
David GARCÍA CUETO Seicento boloñés y Siglo de Oro español. El arte, la época, los protagonistas. Madrid: Centro de EstudioS Europa Hispánica (CEEH), 2006.
El conocimiento de las relaciones artísticas y culturales entre España e Italia durante la Edad Moderna cuenta, desde fechas recientes, con una valiosa aportación. El libro de David García Cueto (U. de Granada) Seicento boloñés y Siglo de Oro español. El arte, la época, los protagonistas (503 pp., 121 il.), supone una contribución llena de cuantiosas novedades relativas a los poco explorados intercambios entre la ciudad italiana de Bolonia y la España peninsular durante el siglo XVII.
Pese a haber sido Bolonia desde la Edad Media un centro cultural de primer orden en el que hubo una notable presencia española, la historiografía no había abordado hasta ahora con una visión amplia ninguna etapa de las densas y significativas relaciones que existieron entre la ciudad y nuestra nación durante la Edad Moderna. Sí se cuenta, no obstante, con la valiosa miscelánea de estudios, editados por José Luis Colomer y Amadeo Serra Desfilis, que con el título Bolonia y España. Siete siglos de relaciones artísticas y culturales, apareció en 2006 con el patrocinio del CEEH. Antes de esta también reciente publicación, era muy escasa y dispersa la bibliografía que abordaba la cuestión.
El establecimiento en Bolonia por voluntad del cardenal Gil de Albornoz del Real Colegio de San Clemente de los españoles (1364), experiencia pionera en la forja de una identidad nacional en el crisol de la Europa medieval, permitió dotar de una articulación y un cierto respaldo institucional a la presencia española en la ciudad desde entonces hasta ahora. Los españoles acudieron a Bolonia en buen número a cursar estudios en su prestigiosa universidad, tradición que adaptada a nuestros tiempos continúa viva. Por otro lado, ciertos boloñeses se sintieron atraídos por las posibilidades que les ofrecía la corte española para la promoción de sus respectivas carreras, o bien fueron destinados a la misma por las altas instancias políticas o eclesiásticas para cumplir una determinada misión. De esta manera, existió una circulación de gentes entre España y Bolonia durante el siglo XVII que contribuyó de manera decisiva al desarrollo de los intercambios artísticos y culturales.
El libro de David García Cueto está dividido en tres grandes bloques: “España en Bolonia”, “Bolonia en España” y “Grandes protagonistas de la vida cultural”. En ellos pueden apreciarse los ricos frutos de las abundantes y variadas lecturas del autor y de la amplia campaña de búsqueda documental que el mismo ha llevado a cabo en numerosos archivos de España e Italia. Para enmarcar los hechos artísticos y culturales que constituyen el objetivo prioritario del estudio, García Cueto traza en todo momento un amplio contexto histórico, político, social o religioso que permite una mejor comprensión y un adecuado análisis de los mismos. Es por ello una de las principales virtudes del libro el haber superado con audacia, y asumiendo los riesgos que ello conlleva, los límites tradicionales de la Historia del Arte, para acercarse a una visión contextual de los fenómenos analizados.
Bajo el epígrafe “España en Bolonia”, el autor trata una serie de temas que articularon la presencia española en la ciudad durante el siglo XVII, destacando la proyección que el Colegio de España alcanzó en ella a través de sus actividades públicas o sus iniciativas culturales. Resulta también de gran interés al apartado dedicado a la influencia que en Bolonia ejercieron ciertos aspectos particulares de la religiosidad española, y cómo aquel influjo se plasmó en el arte. Se cierra este bloque considerando la singular obra que Ilario Mazzolari dedicó en Bolonia a glosar las maravillas del monasterio de El Escorial, y con el recuerdo del paso de artistas españoles de relieve por la ciudad, como fue el caso de Diego Velázquez.
El segundo bloque “Bolonia en España”, desarrolla una serie de temas que tuvieron de manera preferente la corte como escenario. La presencia en España de personalidades singulares de la vida pública boloñesa tuvo como más alto exponente la llegada de varios clérigos en condición de nuncios pontificios. La consideración de la nunciatura no sólo como una representación de la Santa Sede, sino también como una institución capaz de promover el intercambio cultural, es una de las propuestas más novedosas del libro. Se analiza también la presencia en la corte de otros boloñeses ligados al mundo de la política o la diplomacia que desarrollaron en España alguna empresa cultural. Un apartado muy sugestivo es el dedicado a los viajeros boloñeses, destacando entre ellos Domenico Laffi, por haber estos personajes podido confrontar y comparar la realidad de la que procedían con la que visitaban. Una serie notable de temas más puramente artísticos están al igual recogidos en este bloque, como el coleccionismo de pintura boloñesa en España, aunque caben destacarse muy especialmente las páginas dedicadas a revivir la estancia de varios artistas boloñeses –Agostino Mitelli, Angelo Michele Colonna, Dionisio Mantuano- en la corte madrileña, circunstancia que permitió la entrada en nuestro país de importantes novedades artísticas, como la quadratura o imitación pictórica de arquitecturas realizada bajo el rígido respeto de las leyes de la luz y la perspectiva.
El tercer y último bloque, titulado “Grandes protagonistas de la vida cultural”, se estructura en dos apartados. El primero considera ampliamente la biografía del literato y erudito boloñés Virgilio Malvezzi, basándose en abundante documentación inédita, para mostrar los aspectos de su acción cultural más relacionados con España. No ha de olvidarse que Malvezzi residió en Madrid entre 1636 y 1640, donde sirvió a Felipe IV como historiador y consejero. El segundo apartado, recuerda una insólita polémica historiográfica desencadenada en el siglo XVII que tuvo como principales protagonistas un boloñés y un español afincado en Roma. El boloñés fue Carlo Cesare Malvasia, autor de la célebre Felsina Pittrice, compendio de biografías de los artistas activos en Bolonia al modo de Vasari. En ella, de manera no se sabe si del todo consciente, Malvasia llegó a menospreciar la figura de Rafael Sanzio, refiriéndose a él como boccalaio urbinate (cacharrero de Urbino) por haberse dedicado en su juventud, supuestamente, a decorar mayólicas. Aquel insulto fue contestado por el español recordado arriba, que no fue otro que el valenciano Vicente Vitoria, religioso, pintor y escritor asentado por entonces en Roma. Como réplica, Vitoria publicó sus Osservazioni sobre la Felsina Pittrice, componiéndose así una de las polémicas eruditas más destacables del siglo XVII.
Tras las obligadas conclusiones, el libro ofrece un extenso apéndice de documentos y textos. Los documentos, más de ciento cuarenta e inéditos en su mayoría, son una selección entre los citados en las notas, ilustrándonos con inmediatez de los asuntos abordados en las páginas precedentes. Los textos recopilan varios fragmentos de impresos o manuscritos que vienen igualmente a ilustrar ciertos pormenores de los apartados mencionados. La bibliografía y un útil índice onomástico completan el volumen, editado con el rigor y la belleza que acostumbra a ofrecer en sus publicaciones el CEEH.
Se trata por tanto de una obra de obligada consulta para los estudiosos de las relaciones entre España e Italia durante la Edad Moderna, así como una contribución de enorme valor para comprobar la vitalidad en aquella época de las culturas española y boloñesa como modelos a seguir más allá de sus respectivas fronteras.
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Cómo citar esta reseña:
PEREZ DE TUDELA, Almudena: “Seicento boloñés y Siglo de Oro Español” (Reseña de Seicento boloñés y Siglo de Oro español. El arte, la época, los protagonistas), en Librosdelacorte.es, Núm. 1, Año 2, primavera, 2010, ISSN: 1989-6425 (edición impresa, pp. 38-39).
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